¿Qué es la anemia por deficiencia de hierro?

El hierro es importante para muchas funciones del cuerpo, especialmente para el transporte de oxígeno en la sangre. La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando no hay suficiente hierro para producir la hemoglobina en los glóbulos rojos. Las causas principales de anemia por deficiencia de hierro en adultos son el sangrado y las condiciones que bloquean la absorción de hierro en los intestinos. Una persona con anemia tiene un número disminuido de glóbulos rojos (RBC).

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la deficiencia de hierro varían de una persona a otra. Algunas personas con deficiencia de hierro no tienen síntomas físicos. La deficiencia de hierro puede causar síntomas incluso sin anemia. Los síntomas más comunes incluyen:

  • dolor de cabeza
  • debilidad
  • uñas quebradizas
  • piernas inquietas
  • irritabilidad
  • fatiga
  • lengua adolorida
  • ansia de comer hielo u otros objetos no alimenticios

¿Qué causa la deficiencia de hierro?

La pérdida aguda de sangre puede ocurrir con una lesión severa, pero lo más común es una pérdida lenta y crónica por sangrado menstrual o gastrointestinal (GI) y úlceras. Algunas formas de cáncer también pueden causar pérdida de sangre o afectar la producción de células sanguíneas que transportan hierro.

Normalmente, el cuerpo absorbe el hierro de los alimentos a través del tracto GI. Si el tracto GI no funciona correctamente, debido a condiciones como la enfermedad celíaca, la gastritis autoinmune, otras formas de inflamación gástrica o la cirugía para bajar de peso (como el bypass gástrico), puede absorberse una cantidad insuficiente de hierro, lo que lleva a la anemia por deficiencia de hierro.

Las mujeres embarazadas y posparto pueden desarrollar anemia por deficiencia de hierro debido a la pérdida de sangre en el momento del parto y al aumento de los requerimientos de hierro por parte del feto en crecimiento y la placenta.

En los países desarrollados, una causa mucho menos común de anemia por deficiencia de hierro es la falta de alimentos que contengan hierro. Esto puede ocurrir cuando las personas siguen dietas muy restrictivas o cuando existe un trastorno alimentario.

¿Cómo sé si tengo deficiencia de hierro?

Tu proveedor de salud ordenará análisis de sangre para diagnosticar la deficiencia de hierro. El análisis más común será un Hemograma Completo (CBC). Este examen proporciona información sobre la cantidad, tamaño y características de tus células sanguíneas, así como datos sobre tu hematocrito y hemoglobina. Tu proveedor también podría pedir análisis más específicos como nivel de hierro sérico, para medir cuánto hierro circula en tu sangre, o un nivel de ferritina, para cuantificar las proteínas que almacenan hierro en el hígado y el bazo. Algunos alimentos y suplementos pueden alterar los resultados de estas pruebas, por lo que es importante seguir las instrucciones de tu proveedor de salud.

¿Cómo puedo tratar la deficiencia de hierro?

Dado que la deficiencia de hierro a menudo indica una condición subyacente grave, como cáncer de colon, es muy importante identificar la fuente de la pérdida de hierro. Encontrar y tratar la causa evitará una pérdida continua de hierro. Tu proveedor de salud puede preguntarte acerca de situaciones que aumentan el riesgo de desarrollar anemia por deficiencia de hierro, como:

  • En mujeres: historia de sangrado uterino anormal, embarazos o partos
  • Problemas GI como úlcera, infección por Helicobacter pylori, gastritis autoinmune o enfermedad celíaca
  • Cirugía en el tracto GI (como bypass gástrico)
  • Historial familiar o personal de trastornos hemorrágicos
  • Historial familiar o personal de cáncer de colon
  • Donaciones frecuentes de sangre
  • Uso de medicamentos que irritan el tracto GI, como antiinflamatorios no esteroides
  • Síntomas de sangrado GI, como heces negras y pegajosas, dolor abdominal o sangrado visible

¿Cómo restauro mis niveles de hierro a lo normal?

El tratamiento consiste en darle más hierro a tu cuerpo. Los suplementos de hierro pueden ser tomados por vía oral o administrados por vía intravenosa. Es importante hacer análisis de sangre adecuados y un examen médico completo antes de considerar la reposición de hierro. Tener demasiado hierro también puede causar problemas graves de salud. Los suplementos de hierro orales o intravenosos deben usarse solamente bajo la supervisión estricta de un proveedor de salud.

Tabletas orales de hierro

Las tabletas orales de hierro se usan en la mayoría de las personas con deficiencia de hierro. Sin embargo, a menudo tienen efectos secundarios como estreñimiento, náuseas, calambres, sabor metálico, malestar estomacal, heces oscuras y vómitos.

Para que se absorba bien, el hierro oral se recomienda tomarlo día por medio, por lo que es importante llevar un registro de tu horario de medicación.

Para una absorción adecuada, las tabletas de hierro no deben tomarse con alimentos, ciertos antibióticos, té, café, suplementos de calcio o leche. El hierro debe tomarse una hora antes o dos horas después de esos elementos. Si tomas antiácidos, tus tabletas de hierro deben tomarse dos horas antes o cuatro horas después de los antiácidos. Tomar vitamina C o jugo de naranja junto con tus tabletas de hierro oral ayuda a mejorar la absorción del hierro.

Hay varios tipos de hierro oral y todos son igualmente efectivos, excepto los comprimidos con recubrimiento entérico (EC), los cuales no se recomiendan porque el hierro se absorbe mejor en el duodeno y el yeyuno (la primera y segunda parte del intestino delgado). El hierro EC libera hierro más abajo en el tracto intestinal, donde se absorbe menos eficientemente.

El hierro oral se recomienda hasta que tus niveles vuelvan a la normalidad. Para la mayoría de las personas, esto toma alrededor de seis meses con medicación oral.

Hierro intravenoso (IV)

El hierro intravenoso se infunde en una vena. Esto se hace en el consultorio de un proveedor de salud o en un hospital, donde puedes ser monitoreado. El tiempo de infusión y el número de infusiones dependen del producto de hierro IV utilizado y de la gravedad de la deficiencia.

El hierro IV es la mejor opción para personas que no toleran los efectos secundarios del hierro oral o cuyo tracto GI no puede absorber suficiente hierro de las pastillas (por ejemplo, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad renal o después de cirugía bariátrica). También es una buena opción para quienes quieren una solución más simple, ya que no necesitan preocuparse tanto por qué comer o cuándo tomar la medicación.

Sin embargo, este tratamiento no está exento de riesgos. Existe una pequeña posibilidad de reacción anafiláctica severa a los tratamientos de hierro IV; aproximadamente uno de cada 200,000 personas la experimenta. Para reducir esta posibilidad, es muy importante que compartas todo tu historial médico con el proveedor que administra esta terapia. Los efectos adversos más comunes incluyen reacciones en el sitio de inyección, hematomas, reacciones alérgicas leves, enrojecimiento temporal, dolor de espalda y otros síntomas musculares que suelen disminuir si se ralentiza o detiene la infusión. Algunas personas con antecedentes de artritis reumatoide pueden experimentar una exacerbación de la artritis, que puede reducirse o prevenirse mediante un curso corto de esteroides.

¿No puedo simplemente cambiar mi dieta?

Sí, y deberías hacerlo. Pero para las personas con anemia por deficiencia de hierro, un cambio de dieta no es suficiente para reponer el hierro perdido. En una dieta típica de 2000 calorías hay unos 10 mg de hierro elemental, comparado con 65 mg en una tableta de sulfato ferroso de 325 mg. Por lo tanto, aumentar solo el hierro alimentario no se recomienda como tratamiento principal.

El hierro dietético se encuentra en carnes, cereales, frutas y verduras. En los países desarrollados, el hierro también se añade a muchos alimentos como cereales enriquecidos. Para personas que no comen carne, el hierro se puede obtener de panes o granos integrales o enriquecidos, cereales fortificados con hierro, legumbres, verduras de hoja verde, frutas deshidratadas, productos de soya, melaza negra, bulgur y germen de trigo. Para maximizar la absorción, los alimentos ricos en hierro no deben consumirse con café o té. Tomar vitamina C o beber jugo de naranja con alimentos ricos en hierro puede ayudar aún más a mejorar la absorción.

¿Puedo prevenir una deficiencia de hierro futura?

Las personas que han superado una anemia por deficiencia de hierro tienen mayor riesgo de desarrollarla nuevamente. Tu proveedor de salud podría recomendarte análisis de sangre periódicos para monitorear los niveles de hierro en tu cuerpo. También puede sugerir que tomes suplementos de hierro para mantener las reservas de hierro. Sin embargo, es importante que tomes los suplementos solo según las indicaciones de tu proveedor. Tener demasiado hierro (sobrecarga por hierro) también puede causar problemas graves y potencialmente mortales. Los suplementos innecesarios pueden también dificultar que tu médico detecte una verdadera deficiencia intracelular de hierro, la cual podría ser señal de otra enfermedad grave. La mayoría de los hombres y mujeres posmenopáusicas no necesitan tomar hierro suplementario continuo a menos que tengan una enfermedad subyacente que reduzca la absorción de hierro o cause sangrado.

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